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Ojalá no existieran las ventiscas, ni este vacío absoluto, ni esta pena que
me acalla.
Si pudiera crearme a mi mismo de nuevo. No dudaría en hacerlo en algo menos escalofriante. Me crearía con
estilo.
Fue solo después que te marchaste que pude sentarme a escribir una historia que hablara de tu
fantasma.
Me sabes a martirio, a tristeza, a mi propia
miseria.
Aprisionado en esta tierra, sentado sobre la hierba, siento que la locura ha llegado a su
fin.
Sabras que estuve aquí solo cuando me haya
ido.
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